AMBIENTAL

Biólogo salvó una rara especie de mariposas en peligro utilizando solo su pequeño jardín

“Mejorar el hábitat de la fauna nativa es algo que cualquiera puede hacer”, dijo Tim Wong, el héroe de esta historia.

Esta especie de mariposa cola de golondrina de california es simplemente hermosa a la vista. Llena de maravillosos colores. Algunos expertos la consideran una de las más hermosas ejemplares de América del norte.

Pero debido a diferentes factores se ve en declive la población de estas mariposas, al punto que ya es muy difícil encontrar alguna.

Un hombre en California decidió asumir el reto de recuperar las mariposas y como por arte de magia empezaron a retornar, con tan solo tener la intención y la voluntad de hacer algo, este hombre no necesitó más que su casa para lograr semejante hazaña.

El biólogo acuático de nombre Tim Wong, perteneciente a la Academia de Ciencias de California se propuso recuperar a la mariposa y sus resultados son bastante sorprendentes.

Este biólogo inició su trabajo comprendiendo por qué había desaparecido la hermosa mariposa y en el estudio que realizó se podía determinar como principal causa la afectación de su habitad y fuentes de alimento, así que se propuso encontrar la planta Aristolochia que es la única fuente de alimento de la mariposa. Se lograron hallar algunos ejemplares en el jardín botánico de San Francisco.

Luego Wong colocaría la planta en su jardín trasero, el cual arreglo y regó para que lograra prosperar y así crear un paraíso para esta especie.

“Construí un recinto con una pantalla grande para proteger a las mariposas y permitirles que se aparearan en condiciones ambientales exteriores: sol natural, flujo de aire, fluctuaciones de temperatura”, contó.

Luego agregó: “El recinto especializado protege a las mariposas de algunos depredadores, aumenta las oportunidades de apareamiento y sirve como un entorno de estudio para comprender mejor los criterios que buscan las mariposas hembras en su planta huésped ideal”.

Cuando el habitad estuvo listo, Wong logró obtener el permiso de un grupo de residencias privadas y transportó unos 20 capullos a su patio trasero donde las liberó en las plantas de las que podían alimentarse.

“Se alimentan como un pequeño ejército. Ellos deambulan alrededor de la planta de hoja en hoja, masticándola en grupo”, dijo Wong.

En menos de 7 semanas las orugas hambrientas ya eran mariposas, y las hembras empezaron a dejar sus huevos rojos debajo de los tallos de las hojas. El éxito superó las expectativas del biólogo, después de varias generaciones comenzaron a donar las orugas a diferentes jardines botánicos.

La clave del éxito de Wong fue la creación de un habitad sostenible para estas mariposas por eso invita a cultivar más de estas plantas que proveen su alimento sin herbicidas ni pesticidas.

“Mejorar el hábitat de la fauna nativa es algo que cualquiera puede hacer. La conservación y la administración pueden comenzar en su propio patio trasero“, dijo.

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