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Excursionistas se niegan a abandonar a un perro perdido en un bosque que estaba ‘paralizado’

Tres excursionistas se encontraron a una perra extraviada en la mitad de un bosque en Australia, solo con verla ya sabían que no podían dejarla allí.

Se encontraba muy cansada por tratar de mantenerse a flote en aguas profundas, al punto que ya no podía moverse.

Estos excursionistas jamás pensaron en dejarla allí y después de varios intentos lograron sacarla sana y salva del bosque.

Uno de los excursionistas comenta: «Mi marido y yo llevamos a mi padre a ver algunas piscinas naturales bastante aisladas en el Parque Nacional Monte Glorioso».

«Cuando nos encontrábamos en el denso bosque, escuchamos unos ruidos extraños en lo profundo de uno de los pozos».

«Por un momento pensamos que se trataba de un ornitorrinco, pero al acercarnos en silencio vimos una cara triste y sin ninguna esperanza que miraba para atrás. Tengo que decir que fue la escena mas triste que he visto en mi vida».

«Nos acercábamos con mucho cuidado ya que no sabíamos de que clase de perro se trataba , si era domestico o salvaje, pero como sea lo sacaríamos de esa agua helada».

«Se podía notar lo terriblemente agotada que se encontraba por intentar escapar de esa trampa en la que había quedado atrapada, tomamos un palo para defendernos y con unas cuerdas logramos sacarla de ese lugar».

«Al ver de cerca la perra se notaba que era domestica y para nada agresiva, estaba esterilizada, lo que era señal de que en algún momento tuvo un hogar».

«Se podía percibir que ella no estaba interesada en venir con nosotros, pero no podíamos dejarla en ese inhóspito lugar donde no tendría oportunidad de sobrevivir».

Pero este drama de esta perra no termina, pocos minutos después de ser rescatada la perra se metió entre la maleza intentando escapar de los excursionistas, quienes la encontraron de nuevo.

Con cautela se acercaron por varios lados para que no escapara de nuevo. Al llegar a su escondite, se observaba que estaba bajo una caseta blanca y que había hecho un túnel hasta un pozo de agua.

«Logramos acercarnos a ella, al sentarme cerca para ver de que manera reaccionaba se podía notar como estaba cansada, rompimos la distancia y llegamos a su escondite para que se acostumbrara a nosotros».

«Aun se encontraba bastante nerviosa, pero para nada agresiva, lo que me dio la confianza para intentar darle una caricia a lo que respondió con un lamido».

«Mientras el tiempo pasaba nos hacíamos mas amigos de «Piggy» e ideábamos un plan para sacarla de allí».

«Luego de crear una especie de arnés improvisado con nudos, intentábamos crear la confianza en Piggi para que subiera lentamente de los matorrales en los que se encontraba. Se le notaba poco interesada pero al final ella aceptó».

Ganarse su confianza no fue nada fácil, y después de varios intentos de escape frustrados los excursionistas lograron dar le la paz que ella necesitaba.

Los excursionistas caminaron aproximadamente 30 minutos con Peggy dentro del arnés hasta la carretera donde tenían su vehículo estacionado.

Al llegar al auto la subieron con cuidado e iniciaron el viaje por la carretera de montaña.

Cuando estaban devuelta a casa, Piggy por fin se relajó y se le veía mover su cola «a mil por hora».

«Después de una rica cena nos colocamos en la tarea de localizar a sus propietarios, publicando en diferentes portales como Facebook, luego de 30 minutos milagrosamente recibimos una llamada».

Era un hombre que aseguraba que se trataba de su perra, el se encontraba en un barrio periférico a 15 kilómetros de distancia y el aseguraba que se había perdido hace ya varios días.

Su dueño llevaba buscándola durante varias noches en la calle que desapareció y nunca había perdido la esperanza de volverla a ver.

Cuando se reencontraron la alegría y el amor se apodero del ambiente.

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